Autora: Daniela Reyes Gutiérrez

Reshat es un niño de 12 años que vive en Azerbaiyán, rodeado de campos de petróleo que afectan la calidad del agua. Es el protagonista de Bird boy, un cortometraje dirigido por Simon Lereng Wilmont, que forma parte de una miniserie televisiva titulada Kids on the Silk Road. La serie es una compilación de 15 historias protagonizadas por niños que tienen entre 11 y 14 años de edad, provenientes de 15 países a lo largo de la Ruta de la Seda. Cada historia muestra cómo los personajes lidian con los retos de la vida en el marco de sus contextos culturales y sociales. Todos son relatos en apariencia pequeños pero capaces de tocar en profundidad y de manera emotiva y conmovedora temas universales acerca del significado de crecer.
En este caso tenemos la historia de Reshat. Según él, el agua de donde vive ayuda a limpiar heridas pero hay que tener cuidado de que no caiga en los ojos y no hay que beberla, sobre todo si huele a petróleo. Pero lo que más le gusta de donde vive son las palomas que suelen pasearse por el cielo. Él extraña a su papá, que murió recientemente y que también era amante de los pájaros. “Me dijo que fuera bueno con los pájaros, porque nuestras almas vuelan al cielo entre sus alas”, dice Reshtat. Es común en su región entrenar y criar palomas, por lo que a él se le ocurre que, en memoria de su padre y por amor a los pájaros, debería convertirse en el mejor entrenador de palomas. Sin embargo, en medio de la persecución de su sueño se pregunta sobre lo que verdaderamente implica cuidar y amar a otro y sobre el significado de la libertad y la felicidad.
El director tiene una gran habilidad para acercarse a esta historia de una manera tan íntima y espontánea, que por momentos dudamos de si lo que estamos viendo es realmente un documental. Los personajes actúan con tanta naturalidad y confianza como si la cámara no estuviera ahí y el montaje se asemeja más al de una película de ficción. Todas las preguntas que el director pudiera querer hacer sobre esta historia, las hace a través de Reshat y las conversaciones que tiene con el resto de personajes. La película combina reflexiones de Reshat en voz en off, con escenas de observación filmadas con una cámara que está muy cerca de las situaciones que observa y que impresionan por su naturalidad y espontaneidad.
Bird Boy fue estrenado en el IDFA y este año fue parte de la selección oficial del ForadCamp.